jueves, 19 de diciembre de 2013

Campo epigráfico

El campo epigráfico está colocado en el fuste del mármol o de la piedra que se convertirá en una inscripción votiva, funeraria o honorifica. Es donde se coloca el texto que puede hacer referencia tanto a un difunto como a un dios o una persona de gran relevancia. A veces el campo epigráfico está delimitado con simples molduras o con tabula ansata aunque otras veces no tiene limitación alguna.



El campo epigráfico esta dentro de las fases necesarias para la creación  de la inscripción y se encuentra después del trabajo previo con la piedra y la creación de las molduras que a veces delimitan el campo epigráfico. Entonces  se estructura el espacio que va tener el campo epigráfico y seguidamente se pasara a la piedra que puede ser de varios materiales como el mármol o travertino. El paso del texto al mármol pasa primero por el dibujo que marca las líneas de las letras para después cincelar las letras. Mediante el campo epigráfico podemos obtener mucha información ya que los detalles más importantes están en el campo epigráfico como fechas, nombres y procedencia.Uno de los aspectos más importante es tener en cuenta la sencillez o complejidad del campo epigráfico pero también del resto de las partes. Es porque cuanto mayor detalle  y trabajo nos muestra el nivel económico y estatus que tiene el dedicante de la inscripción. A parte del texto en si aparecen otros elementos como los signos de puntuación que pueden tener una forma muy simple a pasar a parecerse a elementos de decoración. Junto con esto y otras decoraciones como una representación de un  difunto o  de un dios  donde pueden aparecer realizando una actividad o simplemente  su retrato y en otros casos también se dibujan paisajes de todo tipo muestran el gasto económico  alto que debía a sumir el dedicante en la inscripción.

Otro método que muestra el nivel económico del dedicante y que es  más moderno y posterior a la llegada del cristianismo es la colocación de estas inscripciones dentro de parroquias o iglesias. Su posición dentro de la iglesia es importante ya que cuanto más cerca del altar estaba mayor era su importancia y mayor la donación que se daba a la iglesia.
Por último el campo epigráfico es lo primero en lo que nos fijamos para  saber el motivo de la inscripción ya que es donde se coloca el texto que nos va a dar el motivo de la inscripción y si se pretendía colocar en un lugar público o en un recinto privado.





Lapicida, -ae

                                                   
Es la persona encargada de realizar los trabajos de inscripción de un texto  de un ara, una estela, epitafio, tablilla…etc. Estas inscripciones eran cargadas  por un dedicante que  buscaba  honrar, recordar a un familiar o conocido o cumplir una promesa hecha a un dios o diosa. En algunos casos este trabajo no era realizado por el lapicida si no que se lo encargaba a sus trabajadores de origen esclavo en la mayoría de los casos. El lapicida se encargaba de hablar con los clientes y apuntar los detalles de cómo debía ser la inscripción y que debía poner. Y después es pasado a los trabajadores que estaban a su cargo que realizaban el trabajo más duro. Esto podía ocasionar errores ya que no es la misma  persona la que apunta el texto a la que inserta las letras. 
Otro aspecto interesante es el propio conocimiento del latín, es decir,  su correcta utilización o no,  nos da el conocimiento de saber si estamos en  una zona latinizada o no. A veces no tiene que ver si el lapicida conoce perfectamente el latín que en la mayoría de los casos sabe leerlo y escribirlo perfectamente, son sus trabajadores los que a veces no entienden bien el latín y cometen errores confundiendo las palabras o las abreviaturas.
Otro  de los errores comunes es que a la hora de trasladar el texto a la piedra o el mármol no se ha delimitado bien el espacio que ocupara cada letra y a veces ocurre que hay líneas con palabras de mayor tamaño que otras. Pero también otras veces aparecen las letras dentro de otras o por encima de las letras con un tamaño mucho menor.

En la Edad Media los trabajos de la piedra eran realizados por hombres libres que debían estar dentro de gremios, era una medida para poder dar sus servicios a la nobleza y el clero. Estos dos grupos sociales utilizaban este oficio para evitar impuestos y para la absolución de los  pecados.
Una de las funciones que realizaban estos hombres libres era el Famuli que era el cantero general y que utilizaban aprendices que no necesitaban ningún conocimiento previo. La  creación de estos gremios o logias permitía tener un mayor conocimiento de los lapicidas y además la diferenciación entre un gremio y otro fijándonos en los elementos y marcas que utilizaban.  Cada nuevo miembro en una logia se le aporta un signo lapidario que sería su rasgo distintivo y personal y que además permite saber que inscripciones han sido hechas por él. Cuando su rango era superior, es decir, cuando se convierte en Maestro su signo lapidario se modificara y difiere en cada caso. Los herederos de este oficio, los hijos de los lapicidas  heredan también el signo lapidario del padre al que modifican pero más bien en un pequeño detalle.

Se tiene conocimiento de talleres lapicidas en Roma y que estaban incompletas. En este periodo de tiempo se conoce al lapicida que con el hacha o escalpelo trabaja los diferentes materiales de la inscripción y el quadratarius que su función era la dejar preparado el campo epigráfico con las marcas en el espacio donde se colocarían las letras y también en los márgenes.